El Metro de Quito no solo moviliza personas: está reorganizando la dinámica de la ciudad. Así lo revela la más reciente edición del boletín estadístico mensual ‘Metro en cifras’, que presenta datos de marzo de 2026 y confirma que el sistema se consolida como la columna vertebral de la movilidad en la capital.
En marzo el Metro registró 5,5 millones de viajes, lo que pone en evidencia la demanda sostenida. En total, el sistema superó los 138 millones de viajes desde el inicio de operaciones hasta el 30 de marzo, ratificando su preferencia masiva por parte de la ciudadanía que se moviliza a diario por la capital.
Movilidad que estructura la vida cotidiana
El uso del Metro refleja su papel central en la dinámica urbana: El 42,8 % de los viajes son por trabajo y el 20,5 % por estudios. Estos datos confirman que el Metro no es un transporte ocasional, sino la infraestructura rutinaria que sostiene la productividad y la vida diaria de la ciudad. Además, el 40,5 % de usuarios lo utiliza varias veces al día, lo que refuerza su rol como eje estructurador de la movilidad.
El perfil del usuario revela una transformación social en marcha: 59 % de usuarias son mujeres y el 45 % oscila entre 18 y 29 años. Se trata, principalmente, de una población joven, activa y productiva que encuentra en el subterráneo un sistema confiable para llegar a estudiar y trabajar en la ciudad.
Una ciudad que se conecta
El Metro está redefiniendo la geografía urbana: el 52 % de los viajes inicia en el sur, pero el 36 % termina en el norte, evidenciando un sistema que integra territorios históricamente desconectados y reduce brechas espaciales.
A esto se suma su carácter intermodal: el 44 % llega en bus a las estaciones, el 65,5 % continúa su viaje a pie al salir. El Metro no opera aislado, es el eje que articula toda la red de transporte de Quito.
Un referente global
En marzo de 2026, el Metro de Quito alcanzó un hito internacional: fue reconocido como el sistema de transporte más limpio del mundo, posicionando a la ciudad como referente global en estándares de calidad.
Más allá de las cifras, el Metro de Quito confirma una tendencia clara: la movilidad ya no es solo desplazamiento, es transformación en la calidad de vida, la integración urbana, el desarrollo económico y un nuevo paradigma de cultura.
